EL GREMIO DE LAS TABAQUERAS DE EL CONSEJO
“MANOS
DE AROMA Y HOJA”
CRONISTA COMUNAL DEL CENTRO NACIONAL DE HISTORIA DE VENEZUELA
I. Presentación del Cronista Oficial (JJDR):
Rescatar la memoria del trabajo artesanal es
devolverle el rostro humano y la exactitud documental a la historia local. La denominación de «Gremio
Tabaquero» que encabeza esta investigación del profesor Edgar José Méndez no surge de una mera apreciación
intuitiva; es el resultado de un valioso hallazgo documental que, en nuestro
ejercicio de investigación histórica, logramos rescatar de los fondos de la
antigua Junta Comunal de El Consejo y que pusimos gustosamente a su
disposición. Dicho registro, asentado
en un acta oficial correspondiente al año 1921
(Folio N.º 5), constituye una prueba irrefutable de que estas trabajadoras y
trabajadores se encontraban plenamente constituidos como cuerpo colectivo y con
reconocimiento formal ante las autoridades locales.
El acta deja constancia textual de lo
siguiente:
«...un
oficio adicionado a ciudadanos general del estado en el cual participa que
revisada la ley de rentas municipales no se encuentra que exista patente alguna
sobre el gremio tabaquero, por tal circunstancia esta corporación acordó
derogar la que en este lugar le habría sido impuesta por el recaudador de
rentas al referido gremio tabaquero…».
Este
documento revela un hecho trascendental: las autoridades tributarias de la
época pretendieron pechar con impuestos a las tabaqueras, pero la propia
corporación municipal, al constatar el vacío en la Ley de Rentas, resolvió
derogar dicho gravamen en resguardo del sustento de aquellas familias. Queda
así demostrado que, desde finales del siglo XIX y a lo largo de las primeras
décadas del siglo XX, las tabaqueras consejeñas no operaban como elementos
dispersos, sino como una estructura gremial y gremio organizativo sólido y con
peso social dentro de nuestra vida comunitaria.
II. Contexto Agrícola e Histórico (El
Consejo entre Surcos y Humo):
El Consejo ha sido históricamente una tierra fértil
bendecida por la caña de azúcar, el añil y el algodón. Para el año 1832, el paisaje productivo de la zona se sostenía
sobre rubros fundamentales: la caña dulce, el trigo, el cacao, el café, y en
menor medida el añil y el algodón, los cuales con el paso de los años tendieron
a mermar o desaparecer de los campos locales. Con estos frutos de la tierra se
sostenían las grandes haciendas y la fuerza trabajadora campesina.
En
ese entramado agroproductivo, el cultivo y procesamiento del tabaco encontró un
espacio vital para la economía doméstica consejeña. De allí surge la necesidad
de honrar al Gremio de Las Tabaqueras, un grupo insigne de mujeres que, con
manos consagradas y arduo esfuerzo, ejercieron el noble oficio de torcer tabaco
para garantizar el sustento y la crianza de sus familias. Conformaron un gremio
organizado y activo en el poblado de El Consejo.
III.
El Proceso Artesanal: (Materia Prima, Torcido y Comercio):
La
elaboración del tabaco requería paciencia, técnica y destreza: Materia prima y transporte: Se empleaba
principalmente la hoja entera o capote y la picadura. Los atados de hojas y
materiales eran traídos desde la vecina ciudad de La
Victoria por el señor Inocencio, a
quien popularmente conocían en el pueblo como «Ametralladora».
Elaboración y prensado: El proceso
comenzaba con la minuciosa selección y limpieza hoja por hoja. Luego venía el
diestro arte de torcer el tabaco y colocarlo en prensas de madera para fijar su
forma, cuerpo y textura.
Empaque y distribución: Una vez lograda
la consistencia deseada, los tabacos se envolvían cuidadosamente en hojas de
papel periódico, armando pacas de cincuenta unidades. Estas pacas eran llevadas
a La Victoria para su entrega en la
distribuidora en esa época del señor Cirilo
Velásquez.
IV.
Rostros y Memoria (Las Tabaqueras Consejeñas):
En
el recuerdo vivo de aquellos años queda la estampa de estas mujeres
concentradas frente a sus mesas de trabajo, torciendo con esmero cada hoja.
Entre ellas figuraba doña Aura Josefina Méndez,
madre del recopilador de estas memorias. .
El gremio estuvo integrado por damas insignes de nuestra comunidad, entre quienes se recuerdan: Petra Tabares , Catalina Matos, Inginia Ramírez, Juana Damucena Fernández (Ruperta Fernández) Isabel Tablante, Julia Mier y Terán, Aurelia Ortega, Valentina Ortega, Lucinda Manrique, Cándida Montilla, Rita Casaña, Eugenia de Mejías, Berta de Bello, Selvia P. Carrillo, Uvencia Azuaje, Lucila de Payares, Manuela Matos, Ruperta Servanda Hernández, Servilia Ortega, Teresa Varguillas, Cruz Varguillas, Aura Josefina Méndez, Josefina Mier y Terán, Nelly Neus, Mila Hilsa Varguillas Guzmán. Jacinta Fernández, Carmen Hernández de Tovar, María , Josefa y Berta Hernández.
V.
Fuentes Testimoniales:
Esta
investigación se sustenta en la memoria viva de testigos y descendientes que
compartieron sus recuerdos: Carmen Tablante, María
T. Méndez, Ismael Briceño,
José Virahonda, Frank Natera,
José Antonio Méndez, Rafael Ojeda Del
Valle, Tomás
Abad, Leancy
Tovar (Texto abierto a nuevos
aportes y correcciones por parte de la colectividad. Contacto del autor:
edgarmendez94@hotmail.com)
VI.
Epílogo del Cronista Oficial (JJDR):
El
olor del capote prensado y el crujir de la picadura bajo los dedos forman parte
del patrimonio sensorial de El Consejo.
Visibilizar a estas mujeres es hacer justicia con las matronas que levantaron
hogares enteros a fuerza de constancia, dignidad y oficio.
La conjunción
entre la memoria oral recuperada por el profesor
Edgar José Méndez y el soporte documental de
los archivos comunales ratifica que nuestra historia la forjó el pueblo
laborioso.
Desde la Crónica Oficial del Municipio José Rafael Revenga, dejamos constancia de gratitud y beneplácito por este trabajo, incorporándolo formalmente al acervo geo histórico y cultural de nuestro municipio. Que el ejemplo de estas trabajadoras permanezca como faro de la tenacidad y la dignidad consejeña.
CRONISTA COMUNAL DEL CENTRO NACIONAL DE HISTORIA DE VENEZUELA
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